Vale, llevaba rato escribiendo,pero hace meses se me cayó el ordenador al suelo con la mala suerte que se clavó contra la esquina de la silla y se rompió la ce trencada (qué irónico) y el enter anda un poco cojo.
Tengo que volver a ponerlo bien cada tres o cuatro veces que le doy. Para los que no me conozcan personalmente sepan que soy más bien poco delicado con los equipos informáticos y que cuando las cosas no salen bien, el pórtatil es el primero en recibir. Bienaventurado él que no tardará en morir.
Nada de nada es lo que he hecho estas vacaciones, referido a clase, claro, y ahora me toca ir pidiendo trabajos y cosas por doquier. Un compañero (Fontseca) plegó del módulo hace ya, y yo intenté por todos los medios que se quedara. Un poco manipulador por mi parte, lo sé. El caso es que si ahora yo lo dejo (que no negaré haberlo pensado en más de una y dos ocasiones) le estaría faltando al respeto, y es un tío al que aprecio sinceramente.
Por otro lado, me queda algo así como un mes para acabar las prácticas. ¿Qué sentido tendría haber trabajado gratis para una empresa durante unos 4 meses si aún no has robado suficiente como para pagarte el sueldo de ese tiempo?
Ninguno, obviamente.
Básicamente, entré a estudiar Electrónica porque es lo único de tecnología que me gustaba. Cursé el Bachillerato Tecnólogico, todos queríamos ser ingenieros y cosas así. Quería hacer robots. O sistemas pneumáticos dirigidos por trenes de pulsos. Me gustaban esas cosas. Empecé la Universidad y la dejé. Maldita Vilanova.
Trabajé en un LIDL durante 6 meses para mentalizarme que tenía que seguir estudiando,qeu ganar pasta está bien, pero me estancaría pronto y lo sabía. Empecé a tatuarme. Primero era interesante, luego muy divertido, ahora un vicio. Dejé de fumar y bebo menos que entonces, no me meto en líos con la policía ni lo echo en falta.
Pero no consigo centrarme. Me falta una motivación, algo que estudiar y por lo que estudiar. ¿Mi otra opción universitaria? (Creedlo o no) Traducción e Interpretación de Inglés.
Parko 1- Robots 0.
En fin, que llevo toda la vida estudiando pensando que es necesario y empiezo a pensar lo contrario, voy a la inversa, mucha gente que conozco pensó eso toda su infancia , ahora son don nadies y quieren ser alguien estudiando. Todos tuvieron facilidades y las dejaron pasar. A mi se me pusieron fáciles otras cosas y a otras edades. Descubrí el fumar y todo eso bastante tarde, siempre demasiado reservado para según qué cosas, con mis neuras, mis gustos musicales raros y una curiosidad suicida.
Así que este blog es una especie de ejercicio de deberes futuros, quizá estudio algo por mi cuenta relacionado con escribir y explicar historias y mierdas, y sólo si seguís leyendo el blog sabréis si lo haré finalmente o todo queda en un blog de barrio como este.
Muchas gracias por leer.
Recapitulemos
Publicado por Frank B. Parkinson en 0:08 1 comentarios
Etiquetas: Diario
Simón dice [3]
Gracias al gran agobio mental que experimento estos días, más el hecho de que vuelve a temblarme el ojo (lo hace desde hace tiempo, cuando estoy desesperado, cansado y mohíno) y en particular, gracias a mis profesores, mi trabajo no remunerado, el futuro y presente proyecto del módulo, mi ruina económica y todo ese tipo de cosas que ya casi me gusta sentir, esto escribo:
TRES
Simón dice:
Es difícil.
A mucha gente pone nervioso y se confunden en borracheras semiautomáticas, en las que socializan más de lo que saben y pueden. Y al día siguiente se compadecen de si mismos y se odian, se caen mal.
Estar solo no es divertido, a poca gente gusta y a aun menos gente importa.
Pienso en la cantidad de veces que me he emborrachado y dicho todo lo que me pasaba por la cabeza sin pensar lo mas mínimo, soy gracioso. Me creo gracioso y me lo paso bien. Me paso el día siguiente vomitando y pensando en morir, y me paso el día durmiendo y odiando mis demonios, ellos que siempre están ahí.
Agobia, en realidad, el estar solo, el vivir solo, el no tener nadie con quien hablar o con quien sentirte cómodo.
Pero lo que en realidad más agobia es estar solo y a la vez rodeado de gente.
Siempre hay ahí para mí un círculo social, con sus más y sus menos, con sus más serios y menos serios. Nunca se está del todo solo.
Eso es una verdad absoluta. Por mucho que apetezca negarla. Es jodido sentirse solo con gente enfrente.
En realidad acepto mi círculo social semipredefinido por mi personalidad y por las drogas que consumo, los sitios a los que voy y las cosas que hago. No me queda otra, son quienes más se parecen a mí, y tal vez por eso nunca nos llevemos del todo bien y nos odiemos, nos odiamos, de eso no hay duda, en menor o mayor grado. Muchas veces no podemos ni vernos y fingimos no darnos cuenta de que estamos ahí. Luego viene cuando hace falta un oído amigo para retratarse como el ser humano lamentable y pasional que uno en realidad es. Somos humanos, o eso decimos. Civilizados, o eso nos creemos. La única verdad del mundo es que nacemos y morimos. Siempre solos. Y no hay porqué escudriñar el horizonte o el mañana pensando qué me pasará o qué problemas tendré que resolver, la vida es improvisar. De lo bien que aprendas depende tu felicidad, y para aprender de verdad tienes que sufrir. Vamos, que pasamos la mitad de la vida aprendiendo a ser felices y la otra mitad buscando la felicidad. Y cuando quiero darme cuenta me ha atropellado un autobús, o se me ha desarrollado el cáncer, o me he matado sin pensar.
La vida es estar solo.
Publicado por Frank B. Parkinson en 22:28 0 comentarios
Etiquetas: Simón
Simon dice [2]
Publicado por Frank B. Parkinson en 22:53 0 comentarios
Etiquetas: Simón
Simon dice [1]
Basado en hechos reales. Todos los nombres o acontecimientos que tengan algún parecido a la realidad serán pura coincidencia, ficción, broma o maquinación del que escribe.
Simón dice: de nuevo, un día duro, ocho horas de trabajo dejándome la vista, las cervicales y la poca cordura que me queda arreglando rotativas de periódico. Nunca pensé que cuando estudié el Ciclo Medio de Mecánica acabaría haciendo esta mierda. Llevo tres años en esta empresa y no me han ascendido el sueldo, ni he promocionado ni me han dado una puta cesta de Navidad. El día que murió mi abuelo no pedí fiesta, aunque tampoco me la hubieran dado. Trabajo en Año Nuevo porque no tengo nada mejor que hacer, no tengo muchos amigos, no tengo aficiones, sólo quedo con el camello para fumarme unos leños y tomar unas cervezas y volver a empezar.
Presión.
En casa, en el trabajo, en la cola del cine, en el autobús, tienes que ser educado, respetuoso, amable, gentil, buena persona, vaya. Comportarte con modales en la mesa y en la calle, saber hablar sin gritar y respetando a todo el mundo, no reírte a carcajadas, honrar a Dios todopoderoso en su magnífica y reluciente corte de ángeles, poner a tu madre y a tu padre por encima de todo, poner la otra mejilla, dar la mano firmemente, decir "buenos días" al llegar a trabajar y "no" a las drogas, ser humilde, leer libros y escribir poesía, ser un ciudadano modelo, un consumidor voraz, alguien corrompible y débil, tienes que dejarte llevar.
Me drogo. Me gusta y me satisface. Bebo. Mucho. Soy educado con quien me parece bien o con quien considero merecérselo. Soy justo la mayor parte de las veces y exagero las historias y anécdotas que cuento porque a veces creo que mi vida no es del todo interesante. Escribo un Blog para creer que hago algo con mi vida. Mi camello (Corso) me dice que no estuve nunca preparado para venir a este mundo, que mi estancia aquí es una especie de castigo por algo de mi vida pasada. Mando a tomar por culo sus regresiones y las mías, sus teorías y mis pensamientos, su droga y mi mente. No supimos ser niños, Corso y yo, por eso nos entendemos tan bien. Él avanzó por el camino de la luz, la budeidad, el LSD, los colores y los caleidoscopios alucinógenos de viajes astrales domésticos, con las consecuentes secuelas físicas (Que le jodan a su Reiki y a su Zen y a la madre que le parió), y yo cimenté mi propio camino y empecé a hablar conmigo mismo.
Paso el mínimo tiempo posible en el comedor de casa cuando hay gente. Si estamos en familia paso el tiempo justo de cenar (si ceno en casa) y recoger la mesa. No soporto las bromas de mesa. Ni las risas ni las expresiones estúpidas forjadas a lo largo de los años que se suponen divertidísimas y que me tienen tan aburrido. La mayor parte de comentarios y bromas me tienen a mí como blanco y bufón, cuando no las voces por lo bajini que hablan o critican muchas de las cosas que digo o hago que, por cierto, en cuanto pides que te repitan alguno de esos comentarios alusivos a tu persona toda la casa se vuelve contra ti y estaría dispuesta a tirársete encima y destrozarte la yugular a mordiscos, para que aprendas que estás aquí por la gracia de tu padre todopoderoso, y que a él se lo debes todo.
Mi nombre es Simón, por cierto, que después de hablar tanto de lo que pienso no haya dicho mi nombre es un poco raro, pero he tenido riña en casa, en el transcurso de la puerta principal de casa a mi cuarto, a mi ordenador (refugio y verdadero Mesías) así que es normal que se me vaya tanto la cabeza, voy de un tema a otro sin pararme a respirar.
Como esta historia no es como otra cualquiera, no la voy a contar desde el principio, eso sería de esperar, así que voy a narrarlo todo según me venga a la cabeza, pero, de momento, un pequeño esbozo de qué es todo esto:
- Simón, 24 años, fumador compulsivo, cafeinómano, antisocial y oficialmente, un despropósito de persona, serio, divertido para con quien me da la gana, irónico y bastante borracho. Me gusta pasar o perder el tiempo en mi habitación o haciendo nada, o durmiendo. No me gusta dar explicaciones ni pedir disculpas.
- Vivo con mi familia en alguna parte, no importa dónde, y no me gustan mucho.
- Apatía, monólogos internos, asco, miedo, repulsión.
- Dejar constancia de que el Siglo XXI no era ni mucho menos algo divertido, ni serio, ni ecológico, ni su puta madre.
- Explicarle a alguien (o algo) las cosas que piensa un tipo cualquiera llamado Simón.
De momento aquí queda la mierda esta. Para quien la lea.
Publicado por Frank B. Parkinson en 23:03 0 comentarios
Etiquetas: Simón
D.E.P.
Mi tío, Juan de Dios Moreno Vera, falleció el día 29 de Enero de 2009.
Sé que han pasado unos días desde este gris aconteciemiento, pero aún no lo he acabado de superar y no tenía fuerzas para poder despedirme como se merece, despedida que quedará entre él y yo.
Descanse En Paz.
Adiós, tito. (por ahora)
Publicado por Frank B. Parkinson en 22:44 0 comentarios
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