Powered By Blogger
Mostrando entradas con la etiqueta Viajes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Viajes. Mostrar todas las entradas

Post-MNZS

jueves, 14 de agosto de 2014

Después de muchas muchas vueltas y viajes, acabé en Manzanares, Ciudad Real, para conocer a mi hermana espiritual.

En ese viaje aprendí, aparte de lo grande que es el cielo en realidad, que puedo volver a ser feliz, si me dejo.

Ha sido volver a mi mundo habitual, después de mucho, mucho tiempo de no estarme quieto, que ha sido cuando he visto lo que me hago a diario.

Me limito y me ato al suelo, me encadeno, cuando ansío ser libre.

Suplo mis decepciones con soledad y depresiones, y copas de vino, y cenas de microondas, y películas a las que apenas presto atención, pensando en mis mierdas.

Todo es cuestión de tiempo, de perderlo o malgastarlo.

Pero, sea como sea, he visto a mi hermana, y durante unos días he sido felicidad en la más perfecta de sus formas. No he tenido un segundo para pensar y darle vueltas innecesarias a la cabeza, simplemente he sido, me he dejado llevar y he sonreído como hacía tiempo que no hacía.

Además he comprobado que la complicidad virtual que tengo con mi hermana se ha convertido en una de las amistades más serias, profundas y auténticas que voy a tener la suerte de encontrar en mi vida.

Tan sólo el hecho de mirarnos y saber qué andamos pensando nos hacía achinar los ojos riendo, silenciosos cómplices de una broma secreta y muda.

Y yo aquí emborrachándome con vino manchego, como si tuviera un hijo en la cárcel, otra vez con los ojos vueltos hacia dentro, mirando a mi vacío y oscuro interior, tratando de encontrar algún interruptor para encender la luz, creyendo o haciéndome creer todavía que soy capaz de hacerlo por mí mismo

Volviendo al viaje, estoy seguro de que Kerouac hubiera disfrutado mucho también, de Ruidera, de MJ, de los viajes en coche y de las conversaciones secretas y las vibraciones del alma.

Explico todo esto de manera desordenada porque es la manera que tienen las palabras de salir de mi cabeza hoy, a trompicones, empujándose unas a otras, pisando unas ideas a las previas y volviendo a aparecer, con prisa, quiero decirlo todo al mismo tiempo, pero que no se me olvide nada, no hay tiempo decia, no hay tiempo digo.

Miedo y Asco en Japón [2]

lunes, 7 de octubre de 2013

Respuestas a comentarios:

1.- Hermana, con esta entrada se va a quedar de piedra.
---------------------------------------------------------------------------------------

Sobre Uji, Kyoto, los templos y la soledad.

Uji es un pueblecito que está situado a una media hora de Kyoto, pasando con los ferrocarriles JR por Fushimi-Inari, en dirección a Nara, y es donde teníamos el ryokan (hotel típico japonés).

Fue en Uji donde vi mi primer templo budista, la tumba de Ágata.

Una vez entramos, me lavé las manos y bebí un sorbo de agua, respetando las tradiciones antiguas, y vi un hombre que estaba acercándose al templo para presentar sus respetos a Buda. Me fijé en su secuencia de movimientos. Ofrecía una moneda, hacía sonar una campana, daba dos palmadas, se reverenciaba dos veces, unía las manos, ofrecía su oración en silencio, se volvía a reverenciar y se fue, sin más. Todo el proceso no duró más que unos segundos y, habiéndole visto a él, me decidí a seguir sus pasos y presentar mis respetos yo también, pues para eso había entrado al templo.

He leído, durante muchos años, libros sobre el budismo y sobre la paz y las fuerzas que hacen vibrar el espíritu, y el bien que llega a proporcionar al que se plantea entrar en el vacío del zen, en libros de Kerouac, sin ir más lejos, y fue en "Big Sur" donde más me conmocionó el hecho de la derrota total, la autoderrota que se imponía Kerouac a sí mismo como escritor, como falsa leyenda, como una farsa y un desastre, un hombre perdido, dolido y asqueado de sí mismo, donde se describen de la manera más cruda y más triste posible los pensamientos y sentimientos de un hombre con resaca, en ese estado donde todo lo que ve es oscuro y está muerto, y podrido y donde nada vale la pena, donde habla de sí mismo con más asco y pena y rabia de lo que uno pueda soportar. Volviendo al tema del zen, y habiendo leído la obra de Kerouac, es impactante comprobar cómo ese hombre roto y asqeuado de sí mismo es el que aparece también en "Los vagabundos del Dharma", ofreciendo prácticamente la otra cara de la moneda, donde intenta convertir del zen su manera de salir de todo, de empezar de nuevo, de redescubrir su poesía y su prosa y su vida, al fin y al cabo.

Explico todo esto como introducción a los siguientes párrafos

Un día, Eire se quedó con un colega suyo de Uji (que ya es casualidad que tuviera un conocido japonés y que viviera en el pueblo donde teníamos el ryokan), y se fueron a pintarse una pieza de graffiti conjunta. Yo mismo he pintado algunos graffitis, pero lo dejé al no ser capaz de aprender y dibujar y tener más maña para las firmas que para las piezas complejas.

Sea como fuere, decidí aventurarme a visitar Kyoto, sólo, cargando con la guía de viaje y un par de botellas de agua. Decidí visitar primero el templo de Toji, según el mapa bastante cercano a la estación principal. A los veinte minutos de paso ligero encontré una tienda donde alquilaban bicis, y ahí empezó la auténtica aventura. Tardé un cuarto de hora en llegar al templo (en bicicleta ya), entré y me lo encontré lleno de tiendas y puestos de comida y carpas con vasijas y ropa y demás. Muy diferente al ambiente que se puede encontrar en cualquier iglesia o cualquier mezquita.

Después de mostrar mis respetos en el templo principal, salí de allí dirección al castillo feudal de Nijo, un poco más lejos de lo que esperaba, y al que tardé en llegar cerca de una hora. Entendí encantado que el hecho de haber alquilado la bici había sido un tremendo éxito. No voy a aburrirles con detalles sobre el castillo o sobre el resto de templos que visité, sólo reflejaré algunas reflexiones inconexas a las que me vi abocado durante ese día.
Fue un día de paz total y completa.

No había podido pasar tantas horas (el día entero, en realidad) en un estado tan profundo de calma total. Soy un nervio, ustedes que me conocen lo saben, y verme en aquel escenario digno de postales, pedaleando, sin música puesta, tan sólo concentrándome en las calles y los olores, y la gente, y todo lo que me daba abasto a absorber... aquello fue genial. No se me ocurren más maneras para describirlo.

Hacia la tarde, cuando ya empezaba a caer el sol, llegué al templo de Ryoan-ji, y este sí que lo quiero comentar un poco más. ¿Han visto las imágenes del jardín Zen que alberga? Búsquenlas en un momento, por favor. Hecho esto, sigan leyendo. Desde una grada especialmente construida para ell, se puede contemplar el jardín. Se sienten donde se sienten, podrán contar 14 piedras. Pero eso no es del todo cierto, ya que si se mueven un poco, una de las piedras desaparece y otra aparecerá en su lugar. Seguimos contando 14 piedras, pero sabemos que hay 15. El dilema Zen que se plantea es sencillo, a la par de no tener solución. ¿Cuántas piedras hay en el jardín? Hay 15 piedras, pero sólo podemos contar 14. ¿Cómo justificarlo? Diciéndonos a nosotros mismo que no vemos en todo momento toda la verdad, que siempre habrá una parte de la realidad que otros puedan ver y nosotros no. Siguiente dilema: ¿Cómo afirmar que algo que SABEMOS que existe, existe verdaderamente, si no podemos PROBARLO? ¿Cómo afirmar o negar la existencia de Buda, si no sabemos si podemos creer nuestro propios ojos?

En absoluto intento lavarles el cerebro con que Dios existe o no, de hecho soy el primer ateo de la sala, simplemente valoro el hecho de que, con algo tan aparentemente poco ingenioso como una serie de piedras, se puede llegar a razonar casi ilimitadamente, dando pros y contras, sentando las bases para muchos debates.

¿Sabía Kerouac acerca de este jardín? ¿Fue esta misma inspiración que a mí alcanza la que le hizo descubrir su mística y entrever las otras realidades que el mundo ofrece?


Podría contarles más detalles y más casualidades que me ocurrieron durante este viaje, pero de momento les dejo con la última reflexión. Cuando volvíamos de Kyoto a Tokyo en el Shinkansen, en un momento dado en el que Eire dormía, salí a entre vagones y me puse a mirar por la ventana. Admirando las montañas japonesas, escuchando Ceremony de Joy Division, no pude evitar echarme a llorar, feliz de haber podido vivir lo vivido y de haber podido sentir esa paz interior que tanto necesitaba conocer, al menos por una vez. Cuando quise darme cuenta, estábamos entrando a Tokyo, y casi sin tiempo, bajé el equipaje, desperté a mi hermana y salimos del tren, mucho más feliz de lo que creo recordar que haya estado en mi vida.

Miedo y Asco en Japón [1]

lunes, 30 de septiembre de 2013

Respuestas a comentarios:

No comments, no answers.
---------------------------------------------------------------------------------------

Recuperándome aún de la mejor manera que puedo del Jet Lag, trato de reconfigurar mi reloj interno para dormir cuando y cuanto toca. Me he echado una siesta esta tarde, me he despertado hace un rato...

Vuelvo mañana al trabajo, y aún tengo muchas imágenes en la cabeza, muchas cosas que procesar, mucho que asimilar. Nem per feina.

Trataré de centrar las próximas entradas en temas concretos para que no se me vaya la olla y acabe escribiendo un texto mastodóntico lleno de comentarios y digresiones, sin terminar dando verdaderas impresiones del asunto en cuestión. De momento, sirva esta de introducción general, o impresiones diversas, que no tiene por qué no ser un tema concreto.

He escrito mucho, durante el viaje. Hacía tiempo que no me sentaba tanto a escribir, ni en el ordenador ni el la libreta, y sigo haciéndolo menos de lo que debería; me estoy acomodando. En el avión de ida tuve una idea para desarrollar que se podría guionizar fácilmente, creo, y ver si pueden sacarse algunos cortos o alguna cosa de ellos que, por enésima vez, vuelvo a planteármelo. También describí la imagen más espectacular de un amanecer que servidor haya visto nunca, pero eso de momento me lo reservo para su debido tiempo. Un último aviso: he decidido que, o empiezo a tomarme lo de escribir tan en serio como merece, o lo dejo definitivamente. Debe hacerse.

Pero no sólo me he dedicado a escribir, he podido disfutar de la vida contemplativa del que se sabe extranjero, del que no entiende casi una sola señal de la calle (98% de carteles e indicaciones escritas en kanji), pero que aprende rápidamente las expresiones más socorridas en un idioma que no podría diferir más de los que conozco. No era fácil, al principio, orientarse por esa jungla de trazos totalmente ilegibles para mí, pero poco a poco una empieza a ver sencillez donde antes sólo veía jungla y va descifrando algunas claves que le permitan no sólo sobrevivir, si no aprovechar al máximo el tiempo. Así pude comprar billetes en la máquina del metro de Tokyo (les juro que no es ni remotamente tan fácil como en Barcelona) cuando se nos acabó el Japan Rail Pass (que, por si no lo saben ya es ABSOLUTAMENTE NECESARIO al viajar a Japón, o preparen sus bolsillos para ser vaciados y violados en repetidas ocaciones)

Perdí el móvil al poco de llegar, en un restaurante de comida rápida. Lo que para mí o para cualquier otro mortal de mi ciudad hubiera sido un chollo, para los japoneses es algo ajeno, que alguien ha perdido, y querrá recuperar una vez descubra su pérdida, así que lo dejaron en el mostrador donde se hacían los pedidos, y pude recuperarlo. Vamos, que quien lo encontrara no se lo quedó para sí. Y no es el único ejemplo, encontré muchísimas cosas en bancos o entradas de metro esperando a ser recuperadas por sus dueños, tales como sombreros, chaquetas, cantimploras o gorras, en ciudades diversas, en días diferentes, sorprendiéndome todas las veces.

En un de los viajes en JR (una especie de tren de cercanías) que hicimos, de noche, vimos un tipo que había bebido sobremanera y tenía la camisa hecha una auténtica pena, pero nadie parecía darle la menor importancia por el hecho de acabar así fuera del fin de semana (no era ni jueves aún), pero cuando se piensa que los hoteles cápsula (no, no los probamos) están para la gente que se pasa tajando y no tiene modo de llegar a casa, uno entonces reflexiona, y se fija, y ve la chispa del alcoholismo fluyendo de acá para allá, una sociedad estricta y extraña, donde se tienen que poner lamparitas de colores cálidos para animar a la población y evitar su suicidio, entre otras cosas que podría contarles.

Lo de los tatuajes también es algo para comentar. La población en genral nos echaba miradas de soslayo, y los más atrevidos nos hacían comentarios (A Eire: "Manekinekos! : D") pero por lo general no nos decían gran cosa, pero sí notábamos las miradas curiosas, ya que no creo que en esas tierras se vean muchos tatuajes, sabiendo que, tradicionalmente, los únicos japoneses que se tatuaban eran los Yakuza, y que por mucho que quieran aparentar otra cosa, la sociedad japonesa sigue siendo bastante cerrada. Como digo, casi nadie sabía hablar Inglés, en lo que se descubre como el movimiento menos inteligente de la considerada sociedad más lista del mundo, perdiendo gran parte de los puntos que podría ganar en turismo, recuperándolos sólo por el carisma de su historia nacional y la particularidad de sus habitantes. Como digo, podrían tenerlo mejor, pero luego uno piensa en el caso de Barcelona, ciudad TOMADA por el turismo y lo ajeno, y ya no sabe quién tiene razón y quién no.

En otro viaje de metro, Eire y yo andábamos hablando de cosas zafias (no entremos a detalles, baste decir que hablábamos como si estuviéramos en el bar) y una mujer nos preguntó (sorprendentemente, en Inglés) que cuál era nuestro idioma, que estaba impactada con su belleza y su fuerza. Dijo que era verdaderamente hermoso, Dios la libre de no saber qué andábamos maquinando. Le dimos las gracias y salimos del metro, con curiosidad de saber cómo era posible que las palabras malsonantes pudieran ser bellas, pero alguien dijo por ahí que no hay malas palabras, si no palabras con mala intención, y creo que ahora sí entiendo a qué se refería.

Más cosas en las próximas entradas.

Miedo y Asco en Japón [0]

sábado, 14 de septiembre de 2013

Respuestas a comentarios:

No comments, no answers.
---------------------------------------------------------------------------------------

Paradojas, paradojas everywhere.

Cuando más libertad creía que tendría, menos tiempo me queda para ejercerla, cuanto más tiempo creía que podía dedicar a escribir, más tiempo me paso en el trabajo, después de que en tiempos como estos me subieran de categoría (un nivel), de sueldo (nada y menos) y de responsablidad (una barbaridad), cuantas más cosas me propongo hacer, más rato me acabo quedando en el sofá, exhausto, viendo series, dejando que las series pasen delante mío, en algunos casos, sin abrir un maldito libro en los cuatro meses y medio que llevo viviendo aquí.

Total, que de momento se han acabado las paradojas, y ahora sí que me va a faltar tiempo, o tendré que robárselo al sueño; estoy de vacaciones y mañana me voy a Japón.

Dejando a parte los gritos y los nervios propios de un chiquillo que llevo profiriendo desde que esto pasó de ser un sueño a ser una realidad, y dejando a parte el hecho de que necesito desconectar un algo del trabajo y del estrés, lo cierto es que llevo una temporada que no está nada pero que nada mal.

De hecho, escribo esto tomándome un café y unos tostadas con mermelada (mi nuevo desayuno favorito) y es que hacía días que no paraba, entre cumpleaños, fiestas en el piso, fiestas en el barrio, fiestas en el expueblo, dormir por ahí, no dormir (por ahí también) y un largo largo etcétera de cosas que andan yendo y viniendo en mi día a día, todos los días.

Me siento bien, ostias, y qué bien sienta.

Cuando pueda, o quiera, o tenga tiempo, o me venga en gana, iré actualizando de nuevo el blog, ya ven que el tiempo y la gestión de él últimamente es una actividad un tanto flotante en el horario; parece que sólo sé hacerlo bien las horas de curro, y las horas de veras me las paso durmiendo o medio muerto, tratanto de compensar mi alcohol en sangre por sangre en mi alcohol, ¿o era al revés?

Prometo cuidarme, háganse ídem.


Miedo y Asco en Londres [3]

sábado, 16 de febrero de 2013

Por extraño que parezca, esta vez en Londres no he tenido tiempo ni ganas de hacer turismo o de investigar por la zona en búsqueda de alternativo divertimento. Me duele la cabeza ahora mismo, pero no es por el trabajo que ando haciendo aquí, que también, sino por las pintas de Kronenbourg que nos sirve la hermana gemela de Daphne Rosen en el bar del hotel. Cómo decirle que no.

No he parado quieto estas ultimas semanas, y más que me queda, atendiendo a la inquietud que me aplasta y perturba el sueño. Me despierto una media de 2 o 3 veces durante la noche, y normalmente me cuesta una hora larga recuperar un ritmo adecuado para dormir. Mi dormir normal siempre sido dormir mal, desde que recuerdo, por lo que me sorprende que me sorprenda esta dificultad para descansar de noche.

En resumidas cuentas, estoy en la sala de control de emergencias de otro hospital londinense, maravillándome de las desgracias que en un dia pueden llegar a producirse en el maldito sistema que he de solucionar. Estoy teniendo suerte, de momento todo va como la seda, y no lo tenía nada claro al llegar, por lo que me puedo ir a casa contento, al menos por lo que a la instalación respecta.

Me planteo algunas cosas, estos días, pero no estoy llegando ninguna conclusión, y tampoco me parece que vaya a arriesgar hacia ninguna dirección, siendo sincero. Me engaño yo solo imaginándome en otras realidades y otras situaciones, cuando yo mismo me ofrezco y me niego su existencia. Mi mente como vorágine creadora y destructora de ilusión, fuerza, mentira, decepción. Como decía Palahniuk: "Dos pastillas. Dos copas. Repetir."

Me alojan en una habitación con una cantidad ‘minimalista’ de muebles y decoración, y me imagino un piso decorado asi, y yo viviendo en él, y pasando página, y sobreviviendo a mis terremotos mentales, y viviendo una verdadera vida, al margen de esta manera filtrada de sentir las cosas.

Por lo que, concluyendo, nada cambia si no tratamos de que nada cambie.



PD: Escribiendo esto, una de las telefonistas de la sala me pregunta que qué ando haciendo, y qué hago solo delante de tanto ordenador, se sorprende de que sea de Barcelona, me pide que le diga algún buen sitio para alojarse, (como si yo me alojara en hoteles en la ciudad en la que vivo) le prometo decirle algunos buenos sitios donde comer. Hablamos del tiempo, de la nieve, le digo que hace 3 años nevó en Barcelona, se cree que le tomo el pelo, le digo que aquí hace gélido comparando con la temperatura barcelonesa. Se disculpa con sus compañeras por tardar en volver, me dice que luego hablamos y vuelve a lo suyo, y yo a lo mio.

Miedo y Asco en Estambul

martes, 12 de febrero de 2013

Respuestas a comentarios:

0.- Waiting for comments.

---------------------------------------------------------------------------------------

No sé muy bien por dónde empezar.

Partiendo de la base de que ya es Febrero y no me había dado cuenta, intento clavar en ancla en este bucle temporal (que dice Juaninacka) y frenar un poco.

Me he pasado una semana en Turquía trabajando. Bueno, media semana, en realidad, la otra media he estado de turismo y de bien comer, la verdad.

Quitando los problemas en las instalaciones que hemos ido a visitar (nada interesante, les aseguro) ha sido divertido apañárnoslas en un idioma que no es el propio ni el ajeno para hacer llegar la información de una persona a otra. Como el juego de explicar una historia a una persona y esta a otra, y esta a otra, y ver qué porción de la información real se mantiene al final. Lo que les digo, hilarancia es poco.

En el viaje me acompañaba el ingeniero con el que más he llegado a discutir en la empresa, aunque es un gran tipo, verdaderamente. En todas partes nos tomaban por padre e hijo, en el hotel, en el aeropuerto, con los técnicos turcos... Estoy tan hecho al hecho de haberme criado sin mi viejo que no sentía nada al percatarme de la impresión que dábamos. A lo que se acostumbra uno.

A parte de trabajar y de dormirme en el coche cada vez que pasaban a recogernos, hemos tenido tiempo y ganas de visitar el Gran Bazar, Santa Sofía, una cantidad ingente de mezquitas, el Mar de Mármara, el Bósforo, una ínfima porción de Asia, el palacio de Topkapi i su harén (hagan lo que hagan no alquilen audioguías) y hasta la sauna del hotel.

Qué les puedo contar, no he tenido mucho tiempo libre y menos aún de escribir. Tampoco ha pasado nada de especial mención, así que no les entretengo más.


PD1: Documento gráfico de la zona.


PD2: No se lo pierdan, mañana me voy a Londres otra vez. A otro hospital. Habráse visto...

Miedo y Asco en Londres [2.4]

martes, 25 de diciembre de 2012

Respuestas a comentarios:

0.- Waiting for comments.

---------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Mis últimas peripecias por Londres han sido las más intensas. Saliendo del metro de Notting Hill Gate, antes de consultar el mapa para llegar a Portobello Road, me encontré un cartel tamaño DIN A4 explicando que para llegar, tan sólo tenía que girar una vez a la derecha y otra a la izquierda. Cierto, cierto, cierto.

En el mercado, tiendas y tiendas de ropa vintage, de camisetas curiosas, imanes de nevera para parar un tren y antigüedades, en las que, sintiéndolo mucho, no podría estar menos interesado. Al final del mercado, cuando éste se amplia en una plaza para dar cobijo a más tiendas, buscando un sitio donde procurarme buen café, me encontré una pintada de BANKSY. No podía creerlo, era un Banksy original, y me lo había encontrado de pura casualidad. No había pensado en buscar por Internet dónde podría encontrar algunas cosas suyas por Londres, que seguro que hay muchas páginas donde encontrar esa información, pero el hecho de habérmelo encontrado así me satisface muchísimo más.




Desando Portobello Road y me voy en metro hasta Blackfriars para visitar la Tate Modern. Cuanto más tiempo paso aquí, menos entiendo en qué gasté mi tiempo la otra vez que vine. Total, que me fui a ver arte moderno, como si yo entendiera algo del asunto. Sí es cierto que en mi visita al Guggenheim de Bilbao me maravilló la pieza "Cañón contra esquina de Anish Kapoor", aunque no es suficiente para sentar precedente, sigo evocando el recuerdo de aquella obra de arte como algo que pude verdaderamente valorar por mí mismo, algo totalmente ajeno a mí, puesto que de arte entiendo más bien poca cosa, por mucho que me esfuerce. Volviendo al museo, me apunté una serie de nombres que quiero investigar, tales como Rothko, Ewa Partum, Pedro Cabrita Reis u Oskar Fischinger y su paranoide Raumlichtkunst. Algo que me llamó poderosamente la atención fue "Lament of the Images" de Alfredo Jaar, pero aún tengo que averiguar más sobre ello. Había también cuadros de Picasso, Miró o Dia al Azzawi, con una pieza enormísima de la masacre de Sabra y Chatila, de la que ya hablé aquí cuando comenté la película "Vals con Bashir".

Una vez fuera de la Tate, me dediqué a divagar por la City, en busca de No-sé-muy-bien-qué, y me recorrí el Covent Garden de nuevo, esta vez de día, admirando el Árbol de Navidad hecho con Barriles de Jack Daniel´s (mother of god) y seguí camino, pasando por Leicester Squeare y Chinatown, una de los sitios que más aprecié en su día. Aquí encontré un piercing que ahora uso de anillo (algo que quería hacer desde hacía mucho tiempo) y la buscadísima pulsera de pinchos, algo que antes uno podía encontrar en cualquier sitio y que ahora están más buscadas que el oro. Divagando por calles llegué a la Soho Square, una placita encantadora en la que me hubiera gustado tomarme algo si el tiempo me hubiera acompañado un poco más, y de ahí al Regent Park, el último de los grandes parques de Londres que me quedaba por visitar.

Mi último día, antes de volver a casa, lo tenía reservado para recorrerme Camden Town como se merece, y tanto es así, que madrugué mucho, y llegué antes de que hubieran abierto nada, para mi incredulidad. Café, muffin y calma. Escribí en mi libreta personal otra vez, en ese rato, y tenía a la pobre abandonadísima, tanto es así que me ha durado más de un año, y es una de esas pequeñas Moleskines que tanto me gusta usar. También tengo que tener en cuenta que apenas la he llevado encima últimamente, y ha sido todo un acierto llevarla en este viaje. Ante todo, dentro de Camden, tiendas vintage. Aquí, allí en el puto más allá. Están en todas partes, las veo por todas partes, no las entiendo y las odio a rabiar, he descubierto.  Y qué les voy a contar de Camden que no sepan, comida internacional, camisetas rarísimas, tiendas goth, tiendas vintage (bah) y manualidades.



Al salir de Camden, llegando al metro, giré una calle en un impulso por ver adónde llevaría, y me vi de nuevo en el Regent Park, de día, pudiendo disfrutar de veras de las vistas. Imposible no pensar en el Phoenix Park de Dublín.

Y aquí llegaría mi odisea en el aeropuerto de Heathrow, que no fue tal, evitándome la angustia de no poder apenas volver, por la que tuve que pasar 4 años antes en Gatwick. Por lo que el viaje a casa estuvo cargado de fajitas, lectura y sueño.

"Quiero descansar de mi exterior para conectar de mi interior": esta frase que me daría pie a tanta reflexión la he oído en "La que se avecina", válgame, pero resume bastante bien esta semana. Por primer vez en meses (o años) he podido centrarme totalmente en mi presente, en las cosas que tenía delante, en lo que había que hacer, y no en el futuro difuso y difuminado que uno evoca para sí mismo y en el que soy un experto de no hacer ni caso. Esta vez ha sido...diferente. Tampoco había pasado nunca tanto tiempo solo, conmigo mismo, y lo he llevado bastante mejor de lo que pensaba antes de salir. Pensaba que me agobiaría más y que empezaría a darle vueltas otra vez a todas las cosas, pero no ha sido así en absoluto. Si que es cierto que cuando estabámos en la recta final del vuelo tuve que cerrar el libro por no poder concentrarme, pero es que estaba deseando entrar a mi cuarto y darle a esta semana el final que se merecía, durmiendo plácidamente, sin despertador acechando, en mi cama, con mis cosas, con mis historias.

Volver a volver.





[Reflexión final: Intentando desde ya Aprender a Recordar]

Miedo y asco en Londres [2.3]

viernes, 21 de diciembre de 2012

Respuestas a comentarios:

1.- Yo aún las estoy viendo día a día y sé que las voy a echar muchísimo de menos tal y como ponga un pie en Barcelona. Me gustaría venirme una laaarga temporada, un par de meses por lo menos, pero a corto plazo me voy de casa, así que mejor voy planteándome las cosas una a una, que me conozco y luego se quedan muchas de los cosas que planeo por hacer...

---------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Como esperaba, hay muchísima actividad en el centro de la city estos días, siendo Navidad. Ayer estuve por Piccadilly y por la zona céntrica, atravesando el Green Park y la feria de invierno del Hyde Park. Me estoy acostumbrando al black coffee de por aquí, es que no está nada mal. Volví a pasar por algunas calles que ya conocía de la otra vez que vine a Londres, y en verdad nada ha cambiado demasiado, puedo asegurar. Los parques de Londres no están apenas iluminados de noche, y lo cierto es que se agradece mucho poder descansar la vista un poco después de pasar por calles tan sobreiluminadas como Oxford o Knightsbridge. Incluso habiéndome traído (y usado) las gafas se me cansa la vista.

De todas maneras, estar solo en una ciudad tan grande hace que uno se concentre más al comunicarse con los demás, más si cabe al verme obligado a usar un idioma que no es el propio, y así las cosas los días de trabajo en el hospital se me han pasado volando. Creo que ha valido la pena lo difícil de este año, con todas las cosas que me han pasado y que aún quedan por pasar, si estando aquí puedo olvidarme de todo y descansar unos días, perderme por calles que no conozco y bromear de cualquier cosa con desconocidos, dejarme llevar, relajarme, descansar los nervios y pasar algo de frío, que nunca está de más, por mucho que diga que paso frío en cualquier época del año.

Foto de hoy: London Eye de fondo y un Necrobus en medio plano. Flípenlo.



Mañana iré a Portobello y por la tarde creo que volveré a alguno de los parques, según el tiempo que haga, y el domingo pasaré por Camden antes de ir al aeropuerto y volver a la realidad.

Voy actualizando, un abrazo.

Miedo y asco en Londres [2.2]

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Respuestas a comentarios:
0.-Como dije, el ritmo de actualizaciones está siendo frenético. Vayan comentando cuando vayan queriendo/pudiendo, según el caso.

---------------------------------------------------------------------------------------------------------------

De veras les digo, que ahora que me he quedado solo aquí en el Norte de Europa es cuando empieza el verdadero viaje, la verdadera aventura.

A nivel trabajo la cosa avanza, hacia buen término, cabe decir, y estoy más que satisfecho con lo que ando haciendo por aquí, aunque no paremos a comer y tenga que pasar todo el día con el desayuno del hotel. No es menos cierto que los ingleses saben bien cómo debe uno desayunar, por lo que tampoco acabo siendo demasiado problema.

Lo más destacable de hoy han sido unas pruebas que hemos llevado a casa en una parte del hospital que estaba abandonada y sin terminar, con muebles a medio montar, puertas rotas, madera podrida, casquetes por todas partes y alguna que otra rata tan grande como un gato (no bromeo). Y casi más destacable que el hecho de que un hospital mental tenga toda una sección abandonada (pienso en las posibilidades dramáticas de esto y me entran escalofríos y crear una historia relacionada sobremanera) es más destacable casi, decía, que esa sección ha costado cerca de 10 millones de libras. Una auténtica fortuna pudriéndose y echándose a perder, cuando seguramente cualquier otra de las secciones del hospital agradecería una inversion del 1% o el 0.1% de esa cifra. pero, shit happens, dicen los ingleses, las cosas pasan, las cosas son así, habrá que seguir adelante, solo podemos arreglar el mundo en el bar, con una cerveza en la mano y una conversación amistosa enfrente, asi que por qué preocuparse, en realidad, pudiendo vivir en una burbuja mental, negándonos a nuestra empatía y a las voces que nos dicen que las cosas no funcionan bien.

Después del trabajo se me ha puesto a llover, así que al salir de hotel camino de más aventuras me he visto enfrascado en una vorágine de lluvia, barro y salpicaduras de autobuses, amén de una auténtica avalancha de tiendas a cada cual más inutiles, de entre las pocas que quedaban abiertas, porque no se hacen una idea cabal de lo difícil que me ha resultado encontrar un cepillo de dientes y pasta dentífrica en esta maldita parte de la city.

Lo que sí he agradecido y agradezco es el hecho de haber encontrado los fantásticos y genuinos Alka-Seltzers, en cajas de 20, con los cuales las próximas 20 resacas me parecerán una especie de masaje de shiatsu, alabado sea el Señor.

Por último señalar el hecho de que me hallo en el hall del hotel, disfrutando una pinta de Stella Artois, mientras un grupo de indios (de la India) se mira el partido del Leeds-Chelsea, entre gritos, turbantes, barbas, cervezas por doquier en su mesa y unas caras de sufrimiento tales que nadie sabría decir a ciencia cierta cuál es el equipo al que apoyan.

Por último otra vez, tan sólo añadir la foto de hoy. Durante mi paseo por Londres he llegado al Fin de la Diversion, no sé muy bien qué pensar sobre eso, excepto que sería un nombre genial para una canción de Joy Division.



Un abrazo enorme.

Miedo y asco en Londres [2.1]

martes, 18 de diciembre de 2012

Respuestas a comentarios:

0.-No he dejado tiempo a que me contesten, por favor, comenten aquí las entradas antiguas si les es menester, puesto que esta semana el ritmo de actualizaciones promete ser frenético.

---------------------------------------------------------------------------------------------------------------

¡Good evening, todos aquellos que leen mis peripecias!

En resumen, estoy en Londres, trabajando para un hospital mental, dando support y advice acerca de la como tienen montada la instalación. Quién me iba a decir a mí que cuatro años más tarde, volvería a verme por estos lares.

El curro de momento muy bien, salvo que la cosa no se gire dramáticamente, parece que todo el tiempo que pasé en ese pasillo maldito finalmente va a tener su razón de ser y que todo esto se usa para algo en la vida real, no como todas aquellas mierdas que aprendimos en clase de Matemáticas o Tecnología, en las que nadie tenía del todo claro que nada de lo que se escribiera en la pizarra nos sirviera para algo en la vida real.

Hemos acabado temprano, hoy. Aunque parece que van a ser unos dias de actividad más o menos relajada, ya que todo parece estar bajo control aquí, y con un poco de suerte podré seguir investigando Londres como Dios manda. No me parece descabellado el plan de pasarme aquí una larga temporada y perfeccionar mi Inglés. Estoy desarrollando un montón de oído y debería trabajar más la conversación, pero de momento me salgo con la mia, explico lo que necesito, entiendo lo que me es necesario para seguir haciendo lo que se me pide y, de momento, mi jefe aún está en Londres conmigo. Mañana se va y yo me quedo solo, a expensas de lo que me pueda llegar a pasar en el West London Mental Hospital. Utilicen por favor la siguiente fotografía para colgar carteles si no reciben noticias mías durante la semana.





Les echo de menos, a todos ustedes.

A algunos más que a otros, eso también es verdad.

Un abrazo enorme.

Miedo y Asco en Egipto [1.2]

jueves, 31 de mayo de 2012

Señor Z y servidor fuéronse a Egipto una serie de días a pasar calor y malos tragos, a aprender a negociar y a madrugar más que en días laborales, puesto que son gente de viajar y ávidos de ver cosas, con apetito de novedades. Habiendo hecho mi análisis en la entrada anterior, no queda más que contarles acerca del viaje en sí, el cual les recomiendo encarecidamente, si desean partirse el cráneo pensando luego, entre otros.

Cosas que han ustedes de saber:

En el Cairo, la ciudad de las mil mezquitas, escucharán la llamada al rezo musulmán cada ciertas horas, siendo la mas esperpéntica las 4 y media de la mañana. Si se hospedan varios días en el mismo hotel, descubrirán que poco a poco empiezan a aprenderse las escalas con las que los imanes entonan los cánticos. Si se hospedan más tiempo puede que empiecen a preguntarse hacia dónde queda la Meca. ¿He dicho ya que hacen el llamamiento por megáfono? Pues eso.

Regatear es placer de algunos, lo crean o no. Servidor consiguió rebajar el precio una estatuilla 17 veces la cantidad inicial que se pedía, y señor Z consiguió varios hitos en la historia del comercio egipcio, tales como conseguir una cantidad ingente de pulseras por el precio de un cafe con leche, así más o menos. Por otro lado, el señor Z tuvo que explicar, muy amablemente, que una tarjeta de memoria no es "especial" porque lo diga el vendedor, sino porque lo dice el blíster, después de que nos intentaran colar una súpertarjeta de memoria de 2gb "especial". Como ven ñ el señor Z se sentía en el business, montado en el dólar, dejándose llevar por su capitalismo incipiente (:P).

El mercado de Khan El-Khalili es una mentira como no se pueden ustedes imaginar. No bromeo. Mercachifles, los llamaba Z. A parte de que usan nombres "gancho" (Le llaman a uno por nombres como Puri, o Javivi o similares. El primero que se gire es español, a por él, muchachos), todo lo que venden lo puede usted encontrar en su tienda de chinos favorita, en su estanco habitual (para el tabaco se shisha) o en el mercado municipal semanal de Gavà. Sí, el de los martes. Si hombre, el de los gitanos. La leyenda de su magnifica artesanía es reducida a cenizas cuando uno es vapuleado e increpado por todos los vendedores con los que tenga la paciencia de cruzarse, ademas de la mentira a nivel de materiales usados en la manufacturación de souvenires. (dinero honrado versus dinero sucio, que dicen los musulmanes).

Ya no hay cocodrilos en el Nilo, al menos a partir del Lago Nasser. No obstante, pueden tomarse una instantánea con tal reptil en el Poblado Nubio. Recomiéndoles la visita porque se tomarán un té negro koshari de los de verdad.

La policía, antes corrupta hasta ennegrecer la médula, ahora son corderillos que tienen miedo al lobo en el que se ha convertido el pueblo. No cuenten con ellos para gran cosa aparte de verles dormidos en sus casetas, verles fumando a todas horas en todos lugares, y por favor, no se estén de valorar la manera de aguantar el cargador adicional de balas que todos ellos tienen, está sujetado al resto del rifle con gomas de pollo. Y esto es tan cierto como que sale el Sol por la mañana. Ah sí, también pueden contar con ellos para que les piden Baksheesh.

Baksheesh. Según la Wikipedia, y cito textualmente, Baksheesh es un término utilizado para referirse al acto de dar caridad, a cierto tipo de corrupción policial, y a los sobornos en medio oriente y el sudeste de Asia. Muy amistosos, estos. Muy amigos de lo ajeno. Recuerden que siempre les parecerá poco, les den lo que les den, así que como recomendación personal, lleven monedas de euro a mano (no muchas), y dénle algunas al conductor del taxi si es majo y les explica cosas, al guía si es que creen que se lo merece (ya se llevan una buena comisión) y absténgase de llevar billetes. Los muy pesados de los vendedores les pedirán cambio a billetes de euro (el banco no acepta monedas, por lo que sus propinas en forma de moneda de euro es más una desgracia que una bendición, pero así les devuelven algo del hastiamiento que les producirán esos pesados) pero ahí está usted para decirles que no lleva encima. Digo que no debe llevar muchas monedas encima porque ha usted de pensar que será un peso extra en sus bolsillos, que tintinearán y llamarán la atención de cuantos vendedores ambulantes de chorras haya por la zona. Cuales zombies hambrientos de cerebro. Y usted será un blanco fácil.

Continuará.

Miedo y Asco en Egipto [1.1]

domingo, 27 de mayo de 2012

Miedo. Asco. Egipto.

En serio.

Llegando en el avión, lo que mas sorprende es encontrarse como las pirámides recortan el cielo y confunden las escalas. Las distancias aquí son muchísimo mas grandes de que pudiera parecer en primer término, el Cairo tiene su propio sistema de medida de longitudes, según parece. Toda la ciudad parece una enorme maqueta monocroma, arena por doquier.

Salir del aeropuerto y pegarse con la ola de calor que es lo habitual aquí ha sido uno. Viaje al hotel con el guía, mientras examina nuestros conocimientos de lo que vamos a ver, nos pone en situación a nivel político y social, nos examina de nuevo de todo esto, y solo cuando esta satisfecho con nuestra notas, nos deja acabar de instalarnos.

1 euro = 7,6 libras egipcias.

La ciudad esta increíblemente llena de deshechos, desperdicios, suciedad y malos olores, arena, charcos, barro, mierda, gatos, peste, gente, locos que cruzan la calle atestada de un furioso, ruidoso e imprevisible trafico que se compone de furgonetas alemanas de la segunda guerra mundial, ahora taxis colectivos, autobuses, taxis con neones y luces de colores, motos con amplificadores y música brutalmente estridente, bla bla bla.

Por otro lado, al final del día uno aquí ya me he quemé la cara.

Al margen de explicar la majestuosidad de los templos y pirámides, del Nilo y del Desierto, mis impresiones acerca del país son chocantes y contradictorias.

¿Qué puedo decir de un país en cuya capital vive la mitad de la población total de españa? Joder, hay un barrio llamado "la ciudad de los muertos", un cementerio de 1200 años de antigüedad en el que vive gente. Lo explicaré. En los años 50 y 60, según el guía, los alrededores del Cairo fueron bombardeados, imagino que como consecuencia de los derechos de explotación del canal de Suez, muy de moda en aquella época, y los pobres viandantes tuvieron que refugiarse dentro de la ciudad. Al no haber espacio para todos, algún iluminado decidió alquilar su panteón familiar en pos de que estos desgraciados tuvieran un techo sobre sus cabezas, siempre y cuando lo dejen libre el dia de todos los santos. ¿Qué les parece? Los pelos como escarpias, ¿eh? Pues eso que ustedes no estuvieron allí.

Callejones llenos de basura, deshechos, cabras (!), gatos, etc. Prendiéndole fuego a cientos de bolsas en cualquier sitio donde estas se dejen caer, no hay recogida de basuras, ni parecen necesitarla. La salubridad no está a la orden del día en una ciudad donde aun hoy pueden verse tanques y militares, AK47 y haimas en la plaza Tahrir, con el edificio que fuera la sede del partido de Mubarak aún manchado de hollín de fondo, con los esqueletos de los chasis de los coches que ardieron en la Revolución de los Jazmines, la llamada Primavera Árabe. Espeluznante es quedarse corto con creces.

Anécdotas tenemos algunas, pero ciertamente, son lo de menos. Mi mente aún intenta digerir las imágenes tomadas por allí, y regular de nuevo mi sueño, y librarse de "la venganza del faraón".



Continuará.

Miedo y Asco en Euskadi (con Mike y Tony)

martes, 30 de agosto de 2011

Como casi siempre que me voy de viaje, actualizo una semana tarde, con prisas, con mil cosas que hacer por la casa y por la vida, pero en fin, centrémonos.

Nos fuimos Mike, Tony (el mismo con el que me fui a MadriZ, léanse otras entradas de viajes para más información) y un servidor en tren hacia Donosti, directos a la semana de fiestas del lugar. Como segunda parada teníamos Bilbao, donde también eran fiestas.

Lo más sonado del viaje, en clave de enumeración, ha sido describir a Mike los rasgos de Tool y la sucesión de Fibonacci, leerse de una sentada un libro de Paul Auster, empezar otro de Phillip K Dick, encontrarse un tráiler vacío con un DJ y unos altavoces dentro en la calle Juan de Bilbao, recibiendo nosotros cubos de agua y pidiendo más y más y más, vasos y vasos de Kalimotxoak, nuevo fuel de nuestros findes, hablar con muchas y muy variadas mujeres (chasquido aquí), bailar haciendo el idiota y pasándolo como nunca, botellas de vino a modo de activador social, la playa de Zarautz, la Gran Muralla Puta, el Árbol de Guernika, fotos, fotos, y fotos, ríos, céspedes, siestas, albergues, guiris y hoteles, bocadillos de jamón ibérico, conciertos, música de pachanga, Rafaela Carrá, una camiseta del Nintendo64 Gavà en Las Siete Calles, las Gafas de Fiesta!, el Euskotren, la familia de raros, los "tetas, everywhere, tíos", la gente simpática y conocedoras del Catalán, mi Inglés, la policía municipal vasca, el Arco de la Concordia, el Fotomatón, el bar de los libros, la piscina a la que no fuimos, el Coche Fantástico y su Homosexualidad, Bob Esponja a todas horas, yo bailando Persia Today Radio, los Problem?, gente australiana, yo quedándome afónico por enésima vez, raparme la cabeza cada dos días para que no me llamen rubio, los Temaco (en singular), el sombrero de mafias de Mike, la gorra, mi nueva camisa Billabong, hablar con franceses, "La Ostia, Ostia!", el peine del viento, el castillo de la mota, las toallas perdidas, la marea de La Concha, el andaluz de los toros, los fuegos artificiales, el McDonald's, los pinchos gigantes, los vasos de plástico al río, los globos que se iban volando, Don Jamón, el Fnac en todas partes, cubatas al gusto y mendigos sinceros.

Prefiero escribir todo esto del tirón, tiene mucho más impacto y no me convence empezar en plan día uno tal, día dos tal, etcétera.


Ha sido un muy gran viaje.


Posteo más esta semana, prometo.

Miedo y asco en Holanda [1.3]

domingo, 26 de junio de 2011

Héme aquí una vez más. en el Baix Llobregat de mis amores, recalculando cual GPS el contenido de mis días en tierras noreuropeas.

Miércoles 23 de junio, día de revetlla, nos vamos por la tarde a Antwerpen (Amberes, Bélgica) después de mucho insistir. Pizzas en restaurantes italianos belgas con camareros españoles, que recomendaban y hacían reclamo con el hecho de que el pan y la mantequilla para untar eran gratis. Unos maestros de la negociación y el engaño, a todas luces. Uno de ellos incluso intentó obsequiarme con un paraguas del Atlético de Madrid, que baje Dios y lo vea. Conseguir chocolatinas belgas, ver rabinos de los de verdad por la calle, hacernos fotos junto a estatuas con manos en sus manos y volver a Eindhoven, a hacernos unos cócteles para celebrar San Juan, que en Holanda no hay costumbre.

San Juan. Despierto en este día sin resaca, años ha que no me pasaba esto, de verdad, desayunamos fuerte y salimos rumbo al parque de Hoge Veluwe, en el que alquilamos unas bicis, visitamos un museo de ciencias naturales para reírnos de los experimentos, hicimos miles de fotos, vimos un desierto en pleno prado, con árboles muertos incluso. Pasamos en el parque unas 5 horas, en las que vimos llover, salir el Sol, nublarse, volver a llover, nublarse, entresalir el Sol, llover torrencialmente y con agua fría del demonio, etc, etc. Las estaciones del año en una tarde. También nos comimos cada uno un broodje, que es lo que se llama "sushi holandés", particularmente recomendable. Subimos a Kinderdijk, ciudad de estampas, postales y molinos, parada obligada del recorrido, y finalmente llegamos a Rotterdam, ciudad en la que casualmente las tiendas permanecían abiertas hasta las 11 de la noche (señalar aquí que las tiendas, entre semana, cierran a las 6 de la tarde) así que finalmente pude conseguir otro libro en inglés de Kerouac para mi colección, testigo ésta de mis viajes. Cenamos en un chino en el que cenaban chinos (señal positiva donde las haya) 3 personas, un plato cada uno más bebida por 48 euros. Tutupá. Al menos era un arroz digno de degustar...

Último día, despertares en Rotterdam, deseando salir de esta ciudad gris, camino a Delft, donde se aparca el coche al lado del canal, y teniendo poco cuidado el vehículo puede tener que ser remolcado por grúas, no hay ningún tope o indicativo de la distancia del coche al vacío, así que es una maniobra harto arriesgada, ciertamente. En este pueblo, además de encontrar galletas sorprendentes, y además también de ser un Ámsterdam en miniatura, suenan las campanas sin descanso por algo así como un cuarto de hora en la plaza principal. Pero no son unas campanadas aburridas y sin ritmo, nada más lejos de la realidad, tienen melodía y ritmo, y a los 5 minutos estás deseando cortar la cuerda de las campanas con un machete de los que sirven para avanzar por la selva virgen. Bajamos a Maastricht, que es de donde saldrá nuestro vuelo de vuelta, comemos en un americano y nos damos una vuelta por las calles peatonales, pequeñas y similares a las de Sitges, en muchos detalles. Nos faltan 3 horas para el vuelo, nos aburrimos, y decidimos bajar a Aachen, Alemania, que está aquí al lado. Nos encontramos iglesias colosales, oímos conciertos y nos encontramos un concierto de Amnistía Internacional y descubro que me apetece mucho hacer el kinky, salir de conciertos y de cervezas, pillar la taja, echar unas risas, verme algunas pelis absurdas, leer libros con narrativa tipo baix llobregat, pintar paredes y hacer plantillas, tatuarme, hacerme otro piercing, trasnochar, coger la bici, volver a casa, volver a empezar.





Fin.

Miedo y Asco en Holanda [1.2]

miércoles, 22 de junio de 2011

Todo el día en Eindhoven con Montse, una compañera del curro, de la planta holandesa. Vive aquí desde hace 22 años y nos ha acompañado por la ciudad contándonos un montón de cosas y respondiendo a todas nuestras preguntas con paciencia. A remarcar en este preciso momento que a) acabo de ducharme; b) me estoy tomando un té (Engelse Melange tea blend, Melange, como en Dune); c) me estoy comiendo unas galletas con miel con las que se te puede ir la olla; y d) mañana madrugo y estoy cansado.
A parte de cosas curiosas de este país, hemos estado hablando de muchas otras cosas, desde la clasificación educacional del país, donde con 12 años te examinan para analizar tus capacidades y mandarte camino del andamio o camino de la Universidad, donde se cobran impuestos hasta por hacer horas extra, (unbelievable!) y también hemos estado hablando de las amistades, que es donde quería llegar.
Comparábamos la vida social de Holanda con España, y opinábamos que en España la cosa está mejor, la gente es de otra pasta, que se dice. Pero Montse nos dice que ella tiene amistad (llámale amistad, relación, contacto, cariño, etc.) con tres o cuatro personas o matrimonios, y que conoce gente en España que se encuentra en similar situación.
No me preguntaré cómo es posible que la gente se abandone tanto la una a la otra y que tantos seres extraordinarios desaparezcan de nuestra cotidianeidad porque es una pregunta sin respuesta (y no hay respuesta más honesta, calcula esta resta- dice Lírico), simplemente es para lamentarse, aunque no es menos verdad que yo también he dejado de lado a mucha gente, mucha más de la que me hubiera gustado, pero ¿qué es la vida sino cambio? Como en el libro de "La naranja mecánica" de Anthony Burguess, la evolución es el verdadero cambio, no como en la película, que cierra con ese último giro argumental fuerte y llamativo. De ahí que Kubrick y Burguess no acabaran muy colegas. Bueno, que me subo a la parra, pues eso, es inevitable que las cosas difieran de nuestros deseos, de lo que pensamos y queremos, de lo que pensamos y creemos, y también es inevitable no poder controlar las situaciones que nos acompañan ni las gentes que se cruzan en nuestro camino (Soy yo y mi circunstancia- Ortega y Gasset VS No creo en circunstancias, creo oportunidades- Bruce Lee).
Es en verdad una lástima no tener tiempo de poder vivirlo todo.
También lo es tener que dejar de lado algunas cosas o personas para atender a otras.
Y es triste echar a Personas (con mayúsculas) de nuestro camino.
Aunque a veces sea lo mejor. O pensemos que así sea. Never sure.


(No sé cómo he acabado redactando esto, una cosa me ha llevado a la otra. En fin, mañana seguiré.)

Un abrazo.

Miedo y Asco en Holanda [1.1]

martes, 21 de junio de 2011

Nou hier ben ik, que dirían los holandeses. Weert, ciudad de 48405 habitantes, si fa no fa, que decimos los catalanes. Pintoresca cuanto menos, silenciosa, solitaria pasadas las 7, luminosa en esta época del año hasta pasadas las 10 de la noche, pequeñina y vistosa.
Escribo desde el hotel que nos paga la empresa, a 10 minutos del curro de aquí. No está nada mal esto, la verdad, podría acostumbrarme fácilmente. Para nada en invierno, soy lo más friolero que ha parido madre, pero si hiciera un clima un poco benévolo en ese sentido estaría bien. De todas formas, pasarse por esta zona una semana o así, haciéndose uno al horario local, paseando en bici, haciendo fotos tranquilamente, quejándose de lo flojo que está el café y escribiendo de tanto en tanto puede resultar reconfortante, a ciencia cierta.
Intentaré aprovechar el tiempo libre que tengo (después de trabajar y explorar la zona) para escribir algo y ponerme las pilas para la Antología del cursillo (detalles en próximas entradas) y para dormir lo que pueda, porque menudas camas. Madre mía las camas del hotel. Es curioso porque ayer no toqué la cama hasta que me fui a dormir, pasadas las 12, y la mejor expresión que se me ocurre para definir mi impresión fue la de hundirme en el colchón. Cual sobredosis en Trainspotting, literalmente. Además, por un capricho divino, dispongo de tres camas (escrito con letras para que no creáis que he puesto un número equivocado), Dios sabrá porqué.
Problemas y obstáculos y cosas del curro a parte, ayer visitamos el centro de Weert y esta tarde la ciudad de Roermond. No voy a engañar a nadie, a la hora que plegamos tampoco es que haya gran cosa para hacer, pero lo bueno es que aún queda bastante luz para pasear un rato o algo del estilo. Para quien pregunte, la cerveza está como en Alemania, floja por definición, a no ser que pidas alguna que ya conozcas. La comida es bastante cara, pero no está nada mal. El porqué de los precios de los restaurantes: Según nos cuentan por aquí (demos paso al enviado especial a Eindhoven) se debe a que el calvinismo tiene bastante influencia en la personalidad de la población autóctona, por lo que, hablando para el pueblo, está gente no son de gastar, al menos en lo que a comer se refiere. De ahí que salir a comer por ahí valga lo que valga. No es menos cierto que para el turista es una faena, porque pasar unos días por aquí puede llegar a salir bastante caro, pero eso depende del paladar de cada uno y de la tolerancia a la comida rápida.
Intentaré engañar al colega para bajar a Amberes, que me gustaría mucho, y a Delft. Él quiere ir a Köln, Alemania, y todo depende de las distancias, de unos 100 kilómetros para arriba.
Y... de momento nada que añadir, ya digo que llevo aquí un par de días, me quedan cuatro días por estas tierras, y mucho que ver, ya iré comentando.
Ah sí, que se me olvidaba, las mujeres no son despampanantes ni guapísimas, pero irradian sonrisas y confianza, así que compensa.

Cuídenseme.

Miedo y Asco en Dublín

miércoles, 25 de mayo de 2011

Ieja, lectores y lectoras del blog, de vuelta de la Isla Esmeralda (Irlanda o Eire para los amigos).
Señor Zigor (al que desde ahora llamaremos Z) y servidor nos encaminamos al aeropuerto en medio de elucubraciones, reflexiones del viaje, música de los Ramones por mi parte y de Coldplay por la suya, dándole vueltas a algunos detalles del viaje, haciendo tiempo a 100 kilómetros por hora por la carretera del litoral.
Saliendo el Sol subimos al avión y, ante mis fallidos intentos de dormir un poco y coger fuerzas para el viaje, finalmente me uní al estudio de Z de la guía de Irlanda y empezamos a hacer boca para todo lo que nos esperaba.
Una vez desembarcados y viajando hasta la capital, no hacíamos más que fascinarnos ante el hecho de que su sentido de conducción sea el contrario, lo cual es mucho más impactante en persona que en la imaginación de cada uno.
Antes de cumplir los 20 segundos de haber bajado en la capital, Dublín, la ley de Murphy se hace patente una vez más, y oímos, contra todo pronóstico, que alguien estaba llamando al señor Z.
Compañeros de trabajo, ni más ni menos, aprovechando los últimos días de una estancia de un mes a lo largo y ancho de la isla. Manda huevos que sea la primera gente con la que hablamos en Irlanda.
Mochilas aparte, y con la guía en mano, empezamos a familiarizarnos con nuestro entorno inmediato, con el río, con el Temple Bar y sus recovecos, algunos sitios para comer y referencias a la hora de distinguir las calles.
No haré un resumen día por día porque no tendría demasiada gracia, ya que en realidad no respondíamos a ningún horario por una parte, y por la otra porque nuestra idea de alquilar un coche y movernos con libertad acabó en ese cajón al que van las ideas sin llevar a cabo, acumulando polvo y humedad, y donde se cuentan las unas a las otras cómo van las cosas.
Es decir, que exprimimos la ciudad al máximo.
Todos los días nos tomábamos unas buenas pintas y veíamos música en directo, y no sólo música folklórica sino también Rockabilly y hasta buscamos garitos de Jazz.
Los bares. Qué bares, señores, qué gentes y qué mujeres los pueblan sus interiores y sus cercanías, mother of god. Para empezar, en el Temple Bar en sí, un matrimonio canadiense (Terry y Kevin) con el que el señor Z entabló conversación y llevó a puntos de tinte político - Zeitgeist- con la esposa y servidor disfrutando del saber musical del marido, conocedor este aún siendo abogado de Derecho Internacional a TOOL, ni más ni menos, incluso a King Crimson. Siguiente bar, siguiente gente. Patrick, profesor de profesores en la Universidad de Dublín, maestro de varios idiomas y, ante todo, un hombre con sentido del humor. Ya no en un bar, sino en la cárcel de Kilmainham (a la que debería dedicarle una entrada para ella sola) charlo con Ruairi, joven irlandés amigo de Pink Floyd que nos hizo un suculento descuento por ver el parche de "The Wall" en mi chaqueta. Por último, y no por ello menos importante, Robert, dueño de una tienda de ropa de segunda mano (EAGER BEAVER, Crown Alley 17) el que nos animó a venir a trabajar a su país, a disfrutar de lo que nos encontremos en el camino y a acudir a él si finalmente decidíamos irnos a vivir a Irlanda. Señor Z se lo está planteando con absoluta seriedad, yo me planteo cambiarme en algunos sentidos, y tal vez puede que también en ese.
No puedo terminar la entrada sin antes mencionar los sitios más recomendables para mí de todo Dublín, siendo estos el Garden of Remembrance "En honor de todos aquellos que dieron su vida por la independencia de Irlanda", jardín curioso donde sentásemos a charlar durante unas 4 horas sin cuenta darnos ni siquiera importarnos, el Phoenix Park, el parque 2 veces parque, tan grande como el doble del Central Park de Nueva York, y además a las afueras, lo que permite perderse (literalmente) en la absoluto inmensidad del cielo y en la pequeñez del ser humano. Puedo sonar exagerado o incluso fantástico, pero estando rodeado de césped, de un color verde tan intenso a la luz del Sol que hace entrecerrar los ojos de intensidad, cuando mires a donde mires sólo ves un inconmensurable desierto verde en todos los rincones del horizonte, cuando eres capaz de revolcarte por el césped por el puro placer de hacerlo y sentirte vivo y, mareado y aturdido, te ríes a mandíbula batiente como sabes que hacen los niños pequeños, los que de veras saben reír, entonces te sientes absolutamente perdido en lo gigante del universo. Y otro bar, para terminar, el MEZZ, sala de rock y buena música en directo a la que acudimos en más de una ocasión, totalmente obligada visita.
Curiosidades hubieron muchas, pero resumámoslo en que en el St. Stephen's Park, además de un busto de James Joyce, podréis encontrar la típica caseta abierta de parque americano (no americano, más bien típicamente americano) en la que hay gente a raudales, vestidos de gala, bailando Jazz clásico y tomando té y galletas. Otra de ellas fue cuando, borrachos, Señor Z y yo pasamos por el puente O'Hapenny, llamado así porque el impuesto de paso era de medio penique en su día, y al ir a dejar una moneda de cincuenta céntimos en dicho puente, Señor servidor la tiró con fuerza al río, para que siempre se mantuviera mi impuesto pagado, tal y como si fuera el pago al barquero en la Laguna Estigia. La última curiosidad son los ojos de algunas dublinesas, según señor Z: "De un azul acero que es capaz de atravesarte el alma, pero no sólo a ti, sino también a los 5 tipos que tengas detrás".
Cargo fuego en los ojos como Drew Barrimore, dice Elphomega.
Volveremos, Irlanda.
Y esto es una amenaza en toda regla.

[Feliz como hacía mucho que no me sentía.]

Miedo y Asco en MadriZ [2].

martes, 8 de marzo de 2011

Había una vez, un carnaval en Madrid, con un Parko por ahí.

Hete aquí que al señor Parkazo no le gustaba disfrazarse, y habíase también algunas otras personas que propusieron a este personaje irse de viaje, once again, a MadriZ, ciudad de bares, de noches en calles, de Mahou y extrañas amistades, a vestir máscaras y trajes y abrigos y guantes, a festejar que seguimos con vida en este cementerio de sueños, según el Jabato, a pasar horas en un autocar y transbordos interminables de líneas a líneas de Metro atravesando toda la ciudad, visitando el inmenso parque del Retiro, dejándose hacer fotos incluso, aunque no sepa qué cara dedicarle a la cámara, aún con toda la intención y el alma en el asunto.

Y de noche, V de Vendetta me cede su identidad y salimos de fiesta y paseo y charla y divertimento, que es el motivo que nos trajo a este meridiano en concreto, ademán de conocer a algunos norteños, de amenazas varias de 3 AM en plazas con Tetris humanos, de cervezas y meadas y recuerdos en Fuencarral Street, y acabar finalmente entre la Montera y el Sol, esperando al despertar del Metro, parando el tiempo, charlando a gusto y viviendo el momentum.

Finalmente, una vez solo, reapareció un personaje de antaño, Lord Parkosis, de Business Class en el AVE, dispuesto a beberse hasta las copas de la baraja española.


Vane, Emma, Gracias.
:)

Días Naranjas (Acampada piloto)

domingo, 7 de noviembre de 2010

Cosas a tener en cuenta de la acampada piloto:

Madrugar un sábado, sol, gafas de sol, dolor de cabeza, mochilas, comida a raudales, termo con café, tienda de campaña sin suelo, tierra, petacas de whisky vacías, llenas, mediollenas, mediovacías, vacías, y llenas otra vez, whisky con agua, cubatas con agua, no encontrar el càmping, encontrar un segundo càmping, perder de vista el segundo càmping, dar la vuelta por media vilanova y una rotonda de Sant Pere de Ribes y volver al càmping número dos, llegar y elegir parcela, montar la tienda, montar las linternas, montar el camping-gas, hacerse un ramen y abrir el Jim Beam, rociar al gusto, comer al gusto, acabar a gusto y volver a empezar con esto, platos de arroz, galletas con sal o con chocolate, siestas de 2 horas, canciones de The Doors y música jazz por todas partes, 2 metros hasta el techo de la tienda de campaña, paseo por la tarde, noche de bingo y torneo de póker, partidas de futbolín, investigar la zona, visitar los columpios, reírnos de todo el mundo, recordar Gran Torino, visitar un montón de veces el supermercado, cenar raviolis a las 6 de la tarde, partidas de póker, contemplar con impotencia cómo se morían las dos linternas y nos dejaban a oscuras, conseguir velas y cerillas y solucionarnos una vez más la vida, más whisky, más risas, más historias, más comentarios y espacio del que quepa en este blog.



Una noche durmiendo cambiando y cambiando de lado, temor por el fuego, que me pongan una grabación que grita "Por la Horda" y que en sueños responda, madrugar un domingo, hacer raviolis y más ramen de almuerzo, no conseguir cerrar la tienda de campaña, confundirnos y mandarla a la mierda, salir del camping, pagar gasolina, poner gasolina, llegar a casa y ahí no acaba la cosa, visitar youtube y buscar cómo doblar la tienda.

Conseguirlo y escribir esto.

Luis, tío, de lujo.




Enorme, chico, enorme.

Depresión post-vacacional

domingo, 19 de septiembre de 2010

Lo primero es lo primero y es pedir disculpas por no actualizar cuando debía, es decir, hace más de una semana.

Hace una semana que se acabaron mis vacaciones y el trabajo se me hace mucho más aburrido de lo que ya es de por sí. Pero, en fin. centrémonos en lo que nos ocupa.

4 días en Alemania para sorprendernos, Luis y yo, del silencio casi soviético en los autobuses, del hecho de que el metro sea gratis, de un idioma dificilísimo, una gente bastante amigable, mujeres por doquier, desayunos continentales, luces rojas en el cuarto de baño, cerveza floja y a patadas, Jack Daniel's en lata mezclado con ginebra, Fanta de mandarina, partidas de póquer y predicciones del futuro, subirse a una barca y remar en Palmengarten, rodeado de patos, hablar con italianos, alemanes y americanas y hacerse entender, subir a un rascacielos y ver toda la ciudad, conejos en los parques y rubias por todas partes.

Resumen a marchas forzadas del viaje, lástima no poder mostrar fotos, pero ya sabéis que odio el facebook.

A los dos días de volver tenía que embarcarme de nuevo dirección Edimburgo, pero mi mala estrella quiso que mi vuelo fuera cancelado, luego de 5 horas de espera y un cabreo mayúsculo. Llegué a mi casa a las 2 de la mañana y dejé que se me fuera la cabeza: Busqué un albergue y un transporte y me fui a Bilbao. Yo solo, yo loco.

Debo decir que para haberme ido solo, a una ciudad nueva, un día y medio y sin más información que la guía que me compré el día anterior, debo decir, repito, que ha sido uno de los mejores viajes que he hecho nunca.

Imaginadme con las pintas que llevo usualmente, en la cafetería del museo Guggenhein, con una copa de vino y un plato de pintxos mirando por la ventana la ría de Bilbao y el parque. Quién me ha visto y quién me ve hoy día. He hablado con mucha gente, he hecho muchísimas fotos, cosas muy rara en mí, he bebido muchas cañas, he andado sobremanera, y mil cosas más.

La verdad es que he tenido un verano fantástico, entre el Rock In Rio en Madrid, Alemania y Bilbao. Ya estoy como loco buscando el siguiente viaje. A poder ser solo también.


Gente, cuidaos muchísimo, prometo no tardar en volver.

Seguidores

Creative Commons