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Goodbye, little punk.

jueves, 10 de noviembre de 2011



Esta mañana ha acabado el camino de nuestro pequeño punki familiar. Casi 15 años, el tío.

Te echaremos de menos. Muchísimo.






=')

Papel de magdalenas.

jueves, 3 de noviembre de 2011

[Editado: El párrafo que habla de no cambiar tildes y tal se refiere al momento en el que escribía, una vez antes de publicar si que corrijo el texto, me dan pánico algunas faltas de ortografía. Cosas de escribir con prisa. Por cierto, Blogger está idiota y han suprimdo gran parte de las opciones para editar las entradas, como poner imágenes, cambiar el tipo de texto y similares. Por favor, devuélvanme mis juguetes. Gracias.]

[Editado parte dos:
La causa de que no pudiera acceder a las opciones de edición de las entradas es porque uso el navegador Opera, un navegador minoritario que recomiendo efusivamente, He tenido que usar otro exclusivamente para poder editar la entrada.
Devuélvanme el derecho a jugar con mis propios juguetes, ¡maldita sea! Gracias]


Papel de magdalenas, cafetería casi vacía. Una vez más, en mi aburrimiento personal, navego a la deriva y busco y busco sin encontrar nada, del todo, nunca. Llueve afuera, una puerta abierta a un patio me lo recuerda. Las plantas se mojan, se riegan, encuentran la vida entre toda esta vorágine de tecnología, cacharros, herrumbre, podredumbre, servidumbre, humanidad déspota, libertad a medias, batallas en juzgados y otras cosas, rotas o por romper. Mientras, yo me como una magdalena medio seca, casi árida incluso, y me peleo con una hoja en blanco, sin ninguna intención más que la de echar un rato, seducir algunas frases, escapar de mí mismo un tiempo, unos minutos, un café, un cigarro, un respiro.

Me prohíbo volver atrás y releer, porque yo sé a ciencia cierta que entonces este ejercicio de antiaislamiento en mi propio aislamiento de nada serviría. Tengo un objetivo, y está desdibujado. Quiero saber qué es lo que quiero, que dice Elphomega. No me permito corregir los fallos en las frases, las letras desordenadas ni las tildes que están donde no van, aunque todo parte de esto mientras estoy aquí escribiendo esto, curioso, pienso.

Automonólogo que se que convertiré en una próxima entrada al blog, pendiente este de convertirse en un libro de mis peripecias mentales por los barrios, aunque siendo esa fuera mi intención tendría que imprimir y editar (no en este orden) el montón de diarios que se acumulan en la parte baja de mi estantería, al lado opuesto al de cómics que me sirven para salir de mi habitual hastiamiento, del mío y del que encuentro en otro filo de libros, filo de adversidades, problemas y neuras, porque los libros de mi vida, los libros que hay en mi vida, en cierto modo hablan de mi también, aunque mi personaje o ser no aparezca en ninguna de sus paginas, pues ellos forman parte de mi historia, de forma más o menos honda. Y si puedo, elijo cuando estoy por ahí libros que hablen de daño, de drama, de conflicto interno y externo, de pánico, de droga, de temor, de tragedia, de lágrimas, de suspiros, de palizas y sangre. De dolor humano, de personas siendo personas, porque la manera más humana de estar vivo es sintiendo dolor. El budismo me parece una buena práctica de relajación, pero no de religión. Su finalidad última es convertir a monjes en copias unos de otros, en perpetuar un conocimiento estéril, que a parte de transformar algunas mentes no conseguirá el cambio real, global, que busca.

La humanidad está condenada a destruirse a sí misma, y esto ya es parte del conocimiento humano colectivo desde el momento en el que la civilización en su conjunto (entiéndase primer mundo) tiene más facilidad para imaginar de cuantas maneras en mundo puede ser destruido y acabado que no de cómo podría evolucionar la cosa. Pensemos en certezas que todos tenemos en mayor o menor medida. Que si las corporaciones, que si el dinero, que si el capitalismo, bla, bla, bla ¿cómo es posible que nada de todo eso se haya acabado ya?¿Cómo aún quedan monopolios y empresas que buscan más el beneficio que la felicidad colectiva?¿Es posible un mundo en el que no nos veamos tan cercados y limitados por cifras, valores, billetes y monedas?¿Servirá de algo que tantos pensemos en esto y hagamos pensar a otros en esto?

Si tenemos tan claro las cosas que hacemos mal, ¿porqué las seguimos haciendo igual?, digo yo.

Personalmente, prefiero el daño que yo mismo pueda causarme al que pueda sufrir por voluntades ajenas. Prefiero con creces la angustia y el pánico mental que me causo con mis dudas y preguntas que, a fin de cuentas, acaban siendo los fenómenos que me hacen moverme casi cada día y avanzar en este paraje temporal preapocalíptico, que no el temor perpetuo a quedarme sin casa, sin ahorros, sin amigos, sin palabras.

Mi energía, toda la que pueda reunir, se va desde el momento que escribo en dirección a lo que escribo, y quiero que mis textos tengan mi fuerza y tengan mi convencimiento, y que en ellos confluyan mis deseos, y mis mejores consejos, y mis mejores palabras.



Quiero pensar que escribo para ser feliz, de alguna manera.





Canciones para tomar drogas malsanamente, volumen 5:

The Small Faces - "Ogdens' Nut Gone Flake"

Bautizo de fuego

martes, 11 de octubre de 2011

[Lo primero es lo primero, y es agradecerles el récord de comentarios al que llegó el blog en la entrada anterior. Sigan por esa senda, hagánme el maldito favor.]


Y entonces vi que hay gente que, a través de sus obras, sabe expresar lo que quiere cuando quiere y como quiere, que sabe conmover, que sabe hacer daño cuando se trata de eso, que sabe decir cosas sin palabras, que sabe las palabras exactas a usar en el momento perfecto, que hace llorar, reír, trasnochar si hace falta, que pone la piel de gallina, los pelos de punta, los nervios a punto de quebrarse, que es capaz de abrirse y mostrarse tal como es, mostrarle a los demás cómo son en realidad.


Y entonces pienso, y pienso esto:

1.- No sé hacer eso.

2.-Quiero aprender a hacer eso.

3.-Ya sé hacer eso, pero no lo sabía.

4.-No sé cómo hacerlo, pero ahora tengo un fin, que justifica mis medios.

5.-Llevo tiempo obligándome a hacer cosas, forzándome a seguir el curso de los acontecimientos, cerrándome los ojos para vivir una vida que no es mía. Es cierto que no sé siquiera dónde empezar a buscar, pero esa podría ser la parte más importante del camino. Sé que valgo para muchas más cosas, que me estoy dedicando a aficiones insulsas y que no hay gran cosa que me llene como persona. Eso sí, cuando encuentro algo (cuando LO encuentro, que diría Kerouac) entonces todo vibra y todo cambia, y me hago un poco más mayor y más sabio.
Y es que es un mundo de cartón piedra este en el que nos ha tocado vivir, y las fronteras entre unos y otros individuos se difuminan con los muros de unos y ceros y las redes sociales que nos dan el don de la palabra y nos quitan a la vez la voz. Siendo nuestra la culpa.

6.-Solos, rodeados de gente.



No es lo mismo buscarse la Vida que encontrarse un sueldo, que dice el Rapsus.



Canciones para tomar drogas malsanamente, volumen 4:

Dúo cobra - "Panayonqui 76"

Año tres.

martes, 4 de octubre de 2011

Hay que ver cómo pasa el tiempo. Con una frase así de gastada empiezo a felicitar al blog por su tercer cumpleaños, que no a hacer repaso y cuenta de las casi cien entradas que lleva en sus espaldas (ahí es nada).

No escribiré una especie de discurso alabando el hecho de tener un blog y expresando mi punto de vista a cerca de dejar entrever las manías persecutorias y los problemas del que escribe, porque eso depende de cada uno, y mi opinión es otra de tantas. Lo que sí quiero decir es que este ejercicio mental (mental, espiritual, personal) me ha servido para aprender muchísimo. De mí mismo, más que de ninguna otra cosa.
Este es mi espacio, mi rincón secreto del mundo, donde apenas nadie puede encontrarme. Donde me siento seguro, donde puedo razonar, pensar, escribir y lo mejor de todo, compartirlo, porque sepa usted que alguno que otro se va dejando caer por aquí (más de 4000 visitas avalan esta afirmación) y algunos hasta se dignan a dejar comentarios y todo. Sepan aquellos que han dejado su huella aquí que tienen un café pagado de antemano (uno por comentario, se entiende).

Volviendo a poner los pies en la tierra, releyendo el blog me doy cuenta a veces de que el único yo que alguien puede conocer de uno mismo es el actual, el que piensa sobre eso en ese instante en concreto. Me explicaré: Hace poco una amiga de hace tiempo me recordó una serie de aventuras y desventuras que protagonicé en uno de los bares donde me reúno el fin de semana, y entre otras cosas me dijo que veía en mí mucho odio. Estaba lleno de odio, de gritos, de alcohol y de humo por fuera, de dolor, de pánico y de lágrimas a solas. De las muchas cosas que recordé con esa historia, esa fue la que más me desconcertó. Recuerdo haber pasado una temporada (más de una a lo largo de mi vida) en la que he creído estar cerca del abismo de la sinrazón, pero no por ello deja de impactarme imaginarme doliendo y doliéndome, dañando y dañándome, haciéndome pedazos. Por eso afirmo que cada uno es conocedor de uno mismo en el momento en el que vive, en el presente más puramente preciso de la palabra. Los recuerdos son imperfectos. Mejor dicho, los sentimientos cambian los recuerdos. No tenemos verdadero testigo de nuestras vivencias, con el paso del tiempo, experiencias posteriores modifican nuestros anteriores recuerdos, y en mayor medida, nuestra impresión de estos. Es decir, que nuestro pasado es impreciso para nosotros mismos, por eso sólo podemos conocernos en el presente e intuirnos en el pasado.

Releo no sólo el blog, sino algunos diarios también, escritos a mano (aún hoy sigo haciéndolo) y mi sensación es la misma. ¿Hasta cuándo somos la misma persona? ¿Cuánto tiempo somos los mismos? Todo cambia pero nada cambia a su vez. Nos vemos con las mismas pintas que teníamos hace algunos años, aunque el peso del paso de los años es innegable, las amistades ya no son lo que eran y las obligaciones del día a día hacen mella en nosotros, en nuestra antes infinita energía, en nuestra ilimitada voluntad y fuerza. Los hábitos, tanto los buenos como los malos, nos están curtiendo, nos definen como almas perdidas en este océano de tiempo, en esta travesía del desconcierto y del eterno encontrar y descubrir. En nuestros rostros están escritas nuestras historias, nuestros ojos reflejan nuestra realidad personal, las cicatrices nos enseñaron algunas valiosas lecciones.

Estoy aprovechando el aniversario del blog para hacer repaso de algunas ideas que llevo días estudiando y razonando en mis viajes de bus y tren y metro. Me siento perdido, la verdad, pero intento hacer algo. Debo hacer algo, vaya.

Más reflexiones y apuntes de cómo no vivir su vida próximamente aquí. Por favor, acompáñenme.

I like having enemies (but not them).

lunes, 26 de septiembre de 2011

Me gusta tener enemigos.


Ala, venga, rápido, como el que se mete en la ducha con agua fría de buena mañana, temerosos del invierno marcados con las cicatrices que las sábanas estampan en sus cuerpos durante la noche.

¡Enemigos! Entrada atípica de reflexión en este lunes, en el que me ha dado por repasar mi lista negra de personae non grata, con el fin de averiguar si puedo aprovecharme en algo de su existencia, entre otras cosas.

¿Cómo es que alguien se crea enemigos? Buena pregunta para seguir enlazando el tema, y en mi concreto caso responderé diciendo que por lo que he ido investigando, muchos enemigos aparecen a causa de plantear repetidamente, a la largo de mucho tiempo, ideas y argumentos contrarios a los que yo propongo, lo cual quiere decir que: a) Tengo algunos argumentos bastante sólidos (a.1-aunque ellos también, por lo que inconscientemente estoy halagando a mis enemigos) b) Mi capacidad de oratoria y negociación no funciona con todo el mundo (Damn it, Benjamin Linus!) c) No hay más sordo que el que no quiere oír. d) Más cosas que no vienen a cuento.

Y es que teniendo enemigos uno tiene motivos por lo que mejorar, por lo que ser más y mejor en aquello bueno que haga (o en aquello en lo que Su Enemigo sea mejor), motivos para levantarse por la mañana, por cuestionables y deleznables e incluso estúpidos que estos sean, son la chispa suficiente para encender el fuego de la destrucción del templo a la procastinación, es hora de ponerse las putas pilas, muchachos.

Si algo he de otorgarles, es que algunos de ellos han contribuido a modelar mi personalidad y a perfilar ciertas habilidades, como un lenguaje rápido en el cuerpo a cuerpo, cargado de veneno y de ganas de hacer daño en algunos casos. Por contra no siempre consigo controlarlo, gajes del oficio de supervillano. Dejan su marca como coches dejan manchas de aceite en calles donde sus dueños se aprovisionan e ingieren drogas.

¡Pero oh, giro del destino! Hay algunos de ellos que olvidan sus intenciones y odios y planean al tiempo desenemistarse de uno, volver a ser parte del círculo social traicionado, volver como si nada hubiera pasado. ¡Malditos sean estos falsos enemigos! Ni fiarse uno puede de quienes no debe fiarse, habráse visto.
Servidor mira, observa, sabe que es bueno actuar con la cabeza fría, dueño entonces de sus circunstancias y de sus palabras, y no se fía, pretende desenmascarar al ex-ex-amigo, descubrir sus intenciones, patear su ego. Y el verdadero problema surge cuando las disculpas son sinceras, las palabras no están vacías y los ojos no engañan, porque entonces, ¿Qué hacer con su legado, con su directa herencia?¿Qué hacer con esta armadura que me he forjado durante todos estos años pensando en protegerme?¿De qué me protejo ahora?
Uno de los pilares que más me sustentó en tiempos se resquebraja y está a punto de partirse, pero me brinda una última reflexión:

"Eres tus enemigos"

Perdonando a mis enemigos me pierdo a mí mismo, me condeno a seguir perdonándoles, a construirme y destruirme y buscarme y perderme por siempre jamás. No perdonándoles me engaño y me miento.



Me busco en los demás porque me pierdo en mi interior.



Canciones para tomar drogas malsanamente, volumen 3:

Orange Goblin - "Hand of Doom" (versión de Black Sabbath)

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