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Basura mental [10]

miércoles, 3 de octubre de 2012

[Entrada escrita entre el 25 y el 27 de septiembre de 2012]

Casi lo consigo.

He estado a punto de cruzar la línea de meta, pero he trastabillado y me he caído, sintiéndome un inútil.

Dichoso bache, siempre me pilla por sorpresa, que dice el conductor del autobús al inicio de "Gritos en el pasillo."

Y es que no me lo esperaba, y la pasada semana me volví a encerrar en mi mente y mis escenas mentales, sobreexpuestas y sobredimensionadas, sacadas fuera de contexto, habitaciones oníricas, relatos inconexos de una vida presa de mi suerte caprichosa, volátil y efímera. Y mientras tanto, por enésima vez, trato de sacar lectura nueva a cosas ya vistas, pasa el tiempo y los días, y pienso que mi tiempo es finito pero actúo como si no lo fuera, como si no lo supiera, y me revuelco en tierra, antes barro, me pierdo por las calles con la mirada desenfocada, leo algo mientras pienso en otra cosa, le doy vueltas a derrotas y pérdidas que nunca asumi ni superé. Ni esperé, las más de las veces.

Si soy duro conmigo mismo, si me exijo un cierto nivel en cualquier cosa que emprendo es porque me he pasado mucho tiempo solo, me convertí en mi propio maestro, yo que aún tenía tanto que aprender. Como en Animatrix, cuando las máquinas mejoran la inteligencia artificial de la siguiente generación de máquinas. Menuda metáfora.

Siendo así, sepa el que lea que no conozco la mesura adecuada de las cosas, ni las consecuencias de mi auto influencia, ni sé hasta qué punto puedo llegar a perder y perderme en el camino que me forjo a tientas, y se me olvida que no hay vidas extra ni puntuación que valga, que hoy estoy aquí y que mañana estaré en otro lugar, que los problemas de toda la vida vuelven, con máscaras o sin ellas, que los recuerdos son marca páginas en nuestra historia, y que se puede volver a esa historia en concreto en cualquier momento, cuando quieras, e incluso a veces quieras o no quieras, y sentirte como antes, perdido antes la más vasta de las inmensidades, mientras el mundo se destruye a tu alrededor, mientras nada importa fuera de tu plano mental, y ni siquiera dentro de él. Paz metntal.

Dichoso bache, siempre me pilla por sorpresa, que dice el conductor moribundo del autobús de "Gritos en el pasillo."

A vivir se aprende viviendo, no hay otra verdad.

Basura mental, vol 10.

Basura mental [9]

martes, 18 de septiembre de 2012

Cinco minutos, antes de continuar.

Un pequeño descanso que utilizo para hacer balance de mi todo y de mis nadas, mientras repaso una vez más la lista de ambiciones y sueños y rencores que me sacan de la cama cada mañana, porque cada mañana es más difícil, y me tengo que repetir constantemente quién soy, y qué busco, y qué quiero.

Son tiempos interesantes, mirando los días que se avecinan con una ligera sonrisa y sin darle demasiada importancia al hoy, al mañana o al ayer. Al ahora es otra cosa.

A punto de acabar de sacar la basura, según parece.

Puedo convertir mis días en lo que yo quiera, sñolo con pensar en ello intensamente. Puedo hundirme hasta el fondo y cavar para sentirme aún peor, puedo elevarme y pesar que mañana será otro día, que llegaré a casa, me ducharé, comeré algo y me iré a dormir, a ver si se me pasa, o puedo hasta autodestruirme un poco más para seguir adelante.

Curioso el precio que debemos pagar para seguir de pie. Me mato un poco más para seguir con vida un poco más. Me sieto mejor cuando me siento peor. Las canciones tristes me hacen feliz. Inversamente proporcional way of life. Cotradicción, dualidad, perpetua pérdida y ganancia.

Debo escribir para el blog común. Lo sé, Rafa. Lo siento, Rafa.

Esta tarde, acabo los deberes y me pongo con eso, que te debo el ecahrte un par de cables y un par de historias.


 Basura mental, vol. 9 & Canciones para poner los pelos de punta, volumen 10:



Joy Division - "Warsaw"

Basura mental [8]

jueves, 13 de septiembre de 2012

Pasando por todos los estados mentales imaginables a la par que trato de perfeccionarme en mi arte, condensarlo todo en una serie de frases que brillen, que iluminen, que sacudan conciencias y que hagan que los muertos se revuelvan en sus tumbas.

Con el poder de hacerlo todo y con la sensación de no poder nada, de momento intento seguir aprendiendo lo que se me ponga por delante, aprendiz de todo, maestro de nada, dicen las malas lenguas.

Aprendiendo de todo, tal vez diluya mis misterios y mis fantasmas.

Aprendí con el tiempo que si me muerdo la lengua me enveneno, de ponzoña y rabia que están llenas mis palabras, las más de las veces, por lo que todo lo que está aquí dentro, en esta, mi cabeza y en todas y cada una de las palabras que conforman las entradas del blog; aprendí a fuerza de intentarlo que el objetivo de sentarme tanto rato ante el teclado no es otro que el de sanarme un tanto, de hacerme ver que soy inmune a mi veneno, que a veces yo mismo soy mi peor enemigo.

En verdad, no hay nada nuevo bajo el Sol, que decía el Rey Salomón, pero todo está hecho y todo está por hacer, le contesto.


 Basura mental, vol. 8 & Canciones para poner los pelos de punta, volumen 9:



The Melvins - "Hooch"

Moby Dick [3]

lunes, 3 de septiembre de 2012

¡Con qué valentía procuro arrancar del corazón ajeno lo que he anclado con tanta fuerza en el mío!

...Dice Ahab poco antes de acabar su viaje y de poner punto y final a una historia leviatánica y de leviatantes, cuyo volumen hace honor al ser al que hace oda y al que rinde culto y pleitesía.

Una obra que es un canto al mar, a la artesanía, a la locura, a la solemnidad de los mares y a la soledad, donde los hombres dicen conocerse a sí mismos.

"¿Es Ahab, Ahab?" nos hemos preguntado en más de una ocasión, cuando no nos reconocemos y dudamos de quiénes somos, cuando lo desconocido nos aturde mostrándose, y nos confunde revelando nuestros propios misterios, nublando a la vez vista y juicio, anulando la acción, evitando el recuerdo, condenándose de nuevo, hundiéndose en el océano que es nuestro interior, de nuevo.

Dando forma y maldición al arpón con el que alcanzamos a la Ballena Blanca -que no es para cada uno más que nuestra propia autodestrucción, que se alimenta de todo lo que encuentra a su paso- vamos pasando los días, vamos dejando pasar los días. Nos vamos encegueciendo en nuestro odio, y suplimos nuestras carencias con nuevas extremidades hechas de marfil, imperecederas, eternas, invulnerables, y aún conservando el recuerdo de nuestros errores, convertidos en hormigueo de miembros fantasmas que ya nunca podremos recuperar, seguiremos acabando con nosotros, porque somos una obra perfecta de entrada, que no puede más sino destruirse, agrietarse, quebrarse poco a poco, irremediablemente, mientras vemos pasar la vida ante nuestros ojos.


Moby Dick [2]

lunes, 27 de agosto de 2012

Sin temor a equivocarme, afirmo que es el libro más duro con el que me he encontrado. Y no porque no esté interesante, ojo, sino porque las descripciones que hace Melville son muy ricas en detalles y en reflexiones y comparaciones, hasta el punto de tal de tener que volver a empezar muchos capítulos para seguir entendiendo a qué nos enfrentamos. A qué, cómo y con qué.

Capítulo por día si el sueño, el alcohol y mis desquiciantes quehaceres me dejan la cabeza libre el suficiente rato como para embotarla otra vez.

Me queda la última tercera parte y Moby Dick apenas ha hecho aparición... lo mejor está por llegar.

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